jueves, 27 de septiembre de 2012

La nueva ciencia de la naturaleza


Entre los siglos XVI y XVII cambia el paradigma de la racionalidad. Para la mentalidad premoderna existían diferentes saberes según los diferentes sectores de realidad sobre los que se aplicasen. Cada uno de ellos tenía sus propias características y era "racional" en su ámbito. La Geometría, por ejemplo, era un saber más exacto que la moral pero no más racional, porque, tal y como explicaba Aristóteles, no podemos pedir más precisión de la que la materia en cuestión puede darnos; como los asuntos humanos son mutables, la moral no puede ofrecer certidumbre absoluta. Esta actitud cambia en el siglo XVII debido, muy principalmente, a los cambios producidos en las ciencias de la naturaleza.

Descartes y la nueva ciencia de la naturaleza

En efecto, los siglos XVI y XVII asisten a una revolución en el ámbito de las ciencias de la naturaleza. Hasta entonces existía una Filosofía natural especulativa que trabajaba, en un plano teórico, con las "causas" que regían el mundo. No empleaban la investigación experimental ni las matemáticas. Es a partir de la Baja Edad Media, cuando aparecen algunas llamadas tímidas a favor de cierto empirismo. Pero el gran cambio tiene lugar en el siglo XVI de la mano de hombres como Galileo Galilei que elaborarán la Física moderna. Sus señas de identidad serán la primacía de la observación empírica y la matematización del universo. La realización de experimentos será el punto de partida inexcusable de toda investigación; posteriormente los resultados de tales experimentos serán plasmados en leyes generales de formulación matemática. Y es que la primera Modernidad está convencida de una idea básica desconocida en el mundo medieval: la realidad física puede ser explicada mediante las matemáticas.

El avance de las ciencias naturales les otorga un prestigio inmenso (que en cierto modo dura hasta hoy) y provoca un cambio en el concepto de racionalidad: el modelo de las ciencias naturales se convierte en el único criterio para establecer la seriedad en forma de conocimiento. Sólo aquello mensurable (dotado de peso, longitud, etc.) y expresable matemáticamente es científico y racional; los demás saberes sólo lo serán en la medida en que puedan seguir ese método. Las disciplinas hoy llamadas humanísticas se verán irremediablemente afectadas por la nueva mentalidad.

Otra idea básica de esta nueva mentalidad científica es la exigencia de sistema. Recordemos que el sistema implica la derivación del contenido propio de una rama de conocimiento desde un único punto de vista. La mentalidad medieval desconoció esta idea, tal y como muestra la concepción romanista del derecho natural: pertenecían al ius naturale tendencias tan diversas como la libertad, la racionalidad o los instintos; no había un principio único bajo el que subsumirlas todas. Fueron los Humanistas quienes iniciaron la evolución hacia el conocimiento sistemático en una serie de escritos dedicados a la cuestión del método. En esas obras exigían que todo tratamiento metódico partiera desde unos conceptos claros y sencillos para descender a las soluciones concretas. La culminación de este proceso la llevó a cabo René Descartes en su Discurso del Método y sus Reglas para la dirección del espíritu. En ellas se propuso establecer las directrices de una forma de conocimiento absolutamente segura y fuertemente sistemática. Mediante el análisis, era preciso descomponer la realidad cotidiana hasta sus constituyentes últimos; una vez encontrado el principio básico que explicaba toda la realidad -la conciencia de uno mismo, según Descartes- entra en acción otra forma de razonar, la síntesis, que construye una explicación racional y coherente de la realidad previamente analizada. Este método llamado método analítico-sistético fue empleado ya por Galileo. De hecho, las nociones de análisis y de síntesis procedían de Aristóteles y fueron reelaboradas y difundidas en el siglo XVI por los aristotélicos de la Universidad de Padua. A partir de ahora, reelaboradas, desempeñarán un papel protagonista en la Epistemología.

En resumen, las exigencias intelectuales de la época moderna serán la búsqueda del saber seguro -identificado con la ciencia física- y la pretensión de encontrar un punto de partida, idea o concepto supremo desde el que organizar toda la materia en cuestión. Los modernos intentaron unificar los criterios de racionalidad y, por tanto, quisieron aplicar las exigencias ahora mencionadas al ámbito jurídico.

----------

- El nacimiento de las ideas modernas sobre el Derecho: artículos en el blog de Teoría del Derecho


+ Evolución del pensamiento escolástico. Escoto y Guillermo de Ockham

+ La segunda escolástica española

+ El humanismo jurídico. Fernando Vázquez de Menchaca

----------

Fuente:
Apuntes del profesor Manuel Jesús Rodríguez Puerto, correspondientes a la asignatura de Teoría del Derecho, impartida en la Universidad de Cádiz.